El amor a Dios y al prójimo

La historia de Paul es una ejemplar. Aún en un país que no atraviesa sus mejores momentos, Paul ha decidido que seguir a Dios y compartir su fe es más importante que cualquier circunstancia, y seguirá haciendo lo que ha hecho desde hace 26 años que tomó la decisión de aceptar a Cristo en su corazón, hablarle a otros acerca de Jesús.

Paul se dedica a la agricultura y es uno de los ancianos de su iglesia. “Guiamos a nuestros miembros a cultivar algo más importante que los bienes materiales, el amor a Dios y al prójimo por sobre todo”.

Un hombre que construye puentes. 
Paul descubrió su aptitud explorando sus dones. Encontró que las personas que lo rodeaban en su trabajo valoraban su amistad y compañía, por lo que aprovechó esta cualidad de simpatIzar con otros para testificar.

“Compartir lo que Dios me ha dado es la forma que encontré para predicar a Cristo a los demás”.

Otra de las cualidades de Paul es la generosidad que da en forma de lo más valioso que tiene, su tiempo. Es así que se ha ganado la amistad de muchos en la localidad donde vive, siempre con el fin de ser un testimonio de la bondad de Jesús y reflejarlo en su propia vida.