19 de mayo de 2022 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Ted N.C. Wilson, President de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día

TW: ¡Saludos, amigos! Hoy, mi querida esposa Nancy y yo hablaremos sobre algo que creo que a  todos les gusta recibir: ¡regalos! Ya sea para un cumpleaños o alguna otra ocasión especial, creo que todos disfrutamos recibir algo especial, especialmente de alguien a quien amamos.

NW: De hecho, incluso más importante que el regalo en sí mismo, sin importar cuán maravilloso pueda ser, es la persona que se tomó el tiempo y el esfuerzo para prepararlo y entregarlo. Esta relación personal, esta consideración, es por mucho lo más especial, ¡porque nos dice que alguien nos ama y se preocupa por nosotros!

TW: En Mateo 25, Jesús cuenta la historia de un hombre que confió valiosos dones o talentos a sus trabajadores. Leemos, en los versículos 14 y 15: «Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.»

NW: Continuando en los versículos 16 al 18: «Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.»

TW: Por supuesto, conocemos el resto de la historia: cuando el dueño regresó, elogió a aquellos que habían usado sus talentos sabiamente, diciéndoles, «Buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. » (vs. 21).

NW: Pero, lamentablemente, un hombre no usó su talento y simplemente lo enterró en la tierra. Y lo que es peor, culpó al hombre que le dio el talento, diciendo, «Te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; (vs. 24).

TW: ¡Notemos, por un momento, que a estos trabajadores no se les pidió que hicieran su trabajo sin ningún recurso! No se les pidió que «hicieran ladrillos sin paja», como el cruel Faraón pidió a los esclavos Egipcios que hicieran, como se registra en Éxodo 5:7. No, a estos sirvientes se les dieron los recursos que necesitaban para hacer el trabajo que se les pidió que hicieran, y aquellos que los usaron sabiamente fueron generosamente recompensados.

NW: Y qué maravilloso es que Dios nos dé a cada uno de nosotros dones o talentos para que los usemos para Él! Y Él muestra Su gran amor por nosotros al darnos estos dones para que tengamos el gozo de alcanzar a otros para Él. Y no hay mayor alegría que ver a alguien responder a la inspiración del Espíritu Santo mientras obra a través de nosotros. ¡Él nos ha dado a cada uno de nosotros exactamente lo que necesitamos para hacer el trabajo que nos ha llamado a hacer! Lo leemos en nuestra Creencia Fundamental Adventista del Séptimo Día, #17:

TW: «Dios otorga a todos los miembros de su iglesia en todas las épocas los dones espirituales que cada miembro debe emplear en un ministerio amoroso para el bienestar general de la iglesia y de la humanidad. Dados por la agencia del Espíritu Santo, que distribuye a cada miembro como Él quiere, los dones proveen todas las habilidades y ministerios necesarios para que la iglesia cumpla sus funciones divinamente ordenadas.   De acuerdo con las Escrituras, estos dones incluyen ministerios como la fe, la sanación, la profecía, la proclamación, la enseñanza, la administración, la reconciliación, la compasión y el servicio abnegado y la caridad para ayudar y animar a las personas.   Algunos miembros son llamados por Dios y dotados por el Espíritu para funciones reconocidas por la iglesia en ministerios pastorales, evangelísticos y de enseñanza, particularmente necesarios para equipar a los miembros para el servicio, para edificar la iglesia hasta la madurez espiritual y para fomentar la unidad de la fe y el conocimiento de Dios.

NW: Cuando los miembros emplean estos dones espirituales como fieles mayordomos de la variada gracia de Dios, la iglesia está protegida de la influencia destructiva de la falsa doctrina, crece con un crecimiento que viene de Dios y se edifica en la fe y el amor.» Si usted desea obtener más información sobre los Dones y Ministerios Espirituales, le invitamos a visitar la URL que se muestra en la parte inferior de la pantalla. [https://es.adventist.org/creencias].

TW: En el maravilloso libro, Palabras de Vida del Gran Maestro, Elena de White nos recuerda, «Los talentos que Cristo confía a su iglesia representan especialmente las bendiciones y los

dones impartidos por el Espíritu Santo. Además, ella escribe, “Los dones especiales del Espíritu no son los únicos talentos representados en la parábola. Ella incluye todos  los dones y talentos, ya sean originales o adquiridos, naturales o espirituales. Todos han de ser empleados en el servicio de Cristo.» (p. 263).

NW: ¿Alguna vez has sentido que Dios te está llamando a hacer algo que te exija? ¿Algo que está fuera de tu alcance? Recuerda: ¡Él nunca te pedirá que hagas algo sin darte el poder para hacerlo! Se nos da esta maravillosa promesa: «Cuando la voluntad del hombre coopera con la voluntad de Dios, llega a ser omnipotente. Cualquier cosa que debe hacerse por orden suya, puede llevarse a cabo con su fuerza. Todos sus mandatos son habilitaciones.» (PVGM 268.1).

TW: Amigo, hoy te invito a considerar qué talentos te ha dado el Señor. ¿Estás dispuesto a usar esos

talentos para Él? Él está dispuesto y es capaz de proporcionar todo lo que necesitas para llevar a cabo el trabajo que te ha dado en este mismo momento. Hagamos una pausa justo ahora mientras nos dedicamos y los talentos que Él nos ha dado, a Él en oración.

Padre en el cielo. Te agradecemos por los muchos regalos que nos has dado. Todos hemos recibido talentos y dones para usar en servicio a Ti.

Señor, oramos para que bendigas a cada hombre y mujer, a cada niño, a cada joven, a todos, sin importar la edad, para que se den cuenta de que son valiosos e importantes, y que deseas magnificar y multiplicar los talentos que les has proporcionado.

Nos encomendamos ahora a Tu cuidado. Gracias por escucharnos y darnos esta oportunidad, de volver a dedicar nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestras habilidades a ti mientras vemos que se acerca la venida de Jesús. En el nombre de Cristo, te lo pedimos, amén.

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