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El pastor Henry Peters (izquierda) sostiene las máscaras faciales de tela junto a la señora Roselin McFarlane (derecha), representante del Centro de Vida Autónoma en la isla de Santa Cruz, que sostiene los artículos donados el 14 de mayo de 2020. Los miembros de iglesia fabricaron 125 máscaras faciales de tela para ayudar a residentes con discapacidades durante la pandemia. [Fotografía: Asociación Norteña del Caribe]

4 de junio de 2020 | Santa Cruz, Islas Vírgenes de los Estados Unidos | NCC/Noticias de la División Interamericana

Cuando la filial local de las Organizaciones Voluntarias Activas en Catástrofes (VOAD) de la isla de Santa Cruz, en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, apeló hace poco a la comunidad solicitando máscaras faciales para ayudar a algunos de los sectores más vulnerables de la población, la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la Asociación Norteña del Caribe se movió con rapidez para suplir esa necesidad.

El departamento de Servicios Comunitarios de la Asociación Norteña del Caribe se abocó a la tarea de coordinar la producción de 125 máscaras faciales para un centro que alberga residentes de vida autónoma, gracias a dos miembros de iglesia, Velda Messiah y Catherine Simon, dijo el pastor Henry Peters, director de ministerios personales de la Iglesia Adventista en la Asociación Norteña del Caribe, y quien supervisó el proyecto. “La organización quería máscaras que pudieran ser reusadas, y creímos que era importante brindar nuestra ayuda para hacerlo”, dijo Peters.

Los centros de vida autónoma de la isla de Santa Cruz operan bajo la dirección de la Asociación de Vida Autónoma de las Islas Vírgenes, que es una organización sin fines de lucro que brinda servicios a personas con discapacidades.

Para Catherine Simon, la oportunidad de coser para ayudar a otros fue una real bendición.

Catherine Simone, miembro de iglesia de la isla de Santa Cruz en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, cose decenas de máscaras faciales de tela para los residentes de vida autónoma de un centro cercano. [Fotografía: Royston Philbert]

“Nos llevó un tiempo hallar el elástico apropiado en la isla, lo que causó algunos retrasos en la producción, pero se sintió bien estar activos aun ante esta situación del COVID y brindar un sentido de conexión”, dijo la señora Simon. La tela que usó había estado guardada durante más de tres años. “Me di cuenta de que la tela era perfecta para la tarea, y acepté que Dios realmente sabe lo que hace, y que tiene un propósito para todos nosotros”. La señora Simon dijo que sus dos hijas y sobrina la ayudaron a terminar decenas de máscaras de tela en unos tres días.

“Mientras cosía pensé en cómo se habrá sentido Dorcas, porque siempre recuerdo que la maestra decía que Dorcas cosía para otras personas. No sé cuán exacto era eso, pero creo que fue una de las primeras cosas que me vino a la mente cuando comencé a coser”.

Los líderes de la iglesia donaron las 125 máscaras completadas a representantes de la filial de VOAD.

“Queremos agradecerles por la oportunidad de sumarnos a ustedes para ayudar a mitigar el avance de este terrible virus”, dijo el pastor Desmond James, presidente de la Asociación Norteña del Caribe. “Nos sentimos felices de que podemos colaborar con nuestra comunidad para efectuar esta contribución valiosa, para que podamos ayudar a nuestros ancianos y a la comunidad en general”.

Kimiah y Sidaezsa Simon ayudan a su madre Catherine a fabricar las máscaras como parte del proyecto de servicios a la comunidad de su iglesia, que buscó ayudar durante la crisis provocada por la pandemia. [Fotografía: Royston Philbert]

Roselin McFarlane, una de las representantes del centro, agradeció a la Iglesia Adventista del Séptimo Día por su contribución, y dijo que “los ancianos se encuentran entre los más vulnerables que se han visto afectados por el coronavirus, y queremos asegurarnos de que cuando se vayan de su casa estén protegidos de manera apropiada”.

“Los ítems donados hablan bien de la intención de la iglesia de suplir las necesidades de la comunidad”, dijo el pastor Wilmoth James, secretario ejecutivo y director local de ADRA en la asociación. “La iglesia siente pasión por alcanzar la comunidad. En este período de pandemia, el amor de Dios nos llena de valor”.

El pastor James dijo que la iglesia cuenta con un sistema de respuesta a catástrofes bien organizado que es administrado por la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) y abraza oportunidades de mostrarse amigo de la comunidad. Según James, la Iglesia Adventista también ha ofrecido el transporte coordinado para los ancianos que necesitan ir a hacer las compras, y con el transporte de comidas para los estudiantes de las escuelas públicas que se han visto afectados por la cuarentena.

Traducción de Marcos Paseggi

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