Es imposible predecir cada crimen motivado por el odio o episodio de violencia selectiva, pero las iglesias locales poseen herramientas para prevenirlo, afirman expertos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y de la Agencia Federal de Investigaciones (FBI). La apreciación de esos expertos fue parte de una sesión educativa dirigida a decenas de defensores adventistas de la libertad religiosa, en el Edificio Hart del Senado de los Estados Unidos en Washington D.C., el 20 de mayo de 2019.

En la sesión de apertura, Eric Treene, Abogado Especial de Discriminación Religiosa de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de los Estados Unidos repasó legislación trascendental aprobada por el gobierno de los Estados Unidos y la relación de esas leyes con la libertad religiosa desde la Ley de Derechos Civiles de 1964. Incluyen la Ley de Equidad en la Vivienda (“el derecho de asociarse con personas de otra raza o religión en una vivienda”) y la Ley de Prevención de Incendios Provocados en las Iglesas, que cubre todo daño intencional a las propiedades religiosas.

“La pregunta es, ¿qué pueden hacer los lugares de adoración para reducir los riesgos?”, preguntó Treene. “Es importante educar [a los líderes religiosos] pero también compartir oportunidades educacionales [que ellos pueden] usar a nivel local”.

Treene, cuyo trabajo es ayudar a procesar crímenes de odio de motivación religiosa, explicó que si bien ese tipo de eventos parece haberse incrementado en tiempos recientes en los Estados Unidos, el número de condenas también está en aumento.

Eric Treene, Abogado Especial de Discriminación Religiosa de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (derecha), dijo que hay muchas cosas que los lugares de culto pueden hacer para prevenir amenazas y ataques de odio, durante la charla inaugural de una sesión educacional para líderes adventistas de libertad religiosa en el Edificio Hart del Senado de los Estados Unidos en Washington D.C., el 20 de mayo de 2019. Fotografía: Adventist Review

Amenazas a entidades religiosas

Como parte de la misma charla, Treene analizó las amenazas a entidades religiosas y de qué manera las leyes del país buscan hallar el equilibrio entre la libertad de expresión y la protección contra cualquier perjuicio.

“Según la Constitución de los Estados Unidos, nadie puede ser penado por tener creencias abstractas y por expresar esas creencias”, explicó. “Y nadie puede ser penado por defender pacíficamente el progreso o la implementación de esas creencias, o por ser miembro de un grupo que tiene, expresa o defiende esas creencias”.

Treene enfatizó que si se quiere que las fuerzas del orden respondan a una denuncia de amenaza, esta tiene que ser “una comunicación seria de un intento de cometer un acto de violencia ilícita”. “No incluye bromas auténticas, expresiones de enojo o hipérbole política”, expresó.

¿Qué debería hacer una iglesia o entidad religiosa si recibe una amenaza? “Para empezar tiene que llamar al 911”, dijo Treene. “Y entonces contactar a un abogado”.

Treene enfatizó que dar pasos proactivos puede ayudar mucho para hacer frente a una amenaza. “No esperen hasta que pase algo para conocer a las agencias locales de las fuerzas del orden”, dijo Treene. “Cuando no pasa nada es momento de cultivar una relación”.

Las iglesias y la violencia selectiva

Es fundamental la mitigación del problema antes de que pase algo, según el Agente de Supervisión Especial (SSA) del FBI André Simmons. Simmons, que trabaja en la Unidad de Análisis de la Conducta del FBI, dijo que hay cosas que las iglesias pueden hacer para prevenir episodios de violencia selectiva (que por lo general incluye a un tirador activo).

Es fundamental la mitigación del problema antes de que algo suceda, según el Agente de Supervisión Especial del FBI André Simmons. Simmons, que trabaja en la Unidad de Análisis de la Conducta del FBI, dijo que hay cosas concretas que las iglesias pueden hacer para prevenir episodios de violencia selectiva. Fotografía: Adventist Review

Simmons, que en trece años ha respondido a diez incidentes con tiradores activos, explicó que, contrario a lo que los medios a veces transmiten, los tiradores activos siguen un largo proceso que los lleva de un mero agravio al ataque completo.

“La violencia selectiva no es una violencia emocional o instantánea; no es que alguien ataca de la nada”, explicó. “Por lo general se basa en el temor, la frustración y una búsqueda de notoriedad al atacar a poblaciones sumamente vulnerables y empáticas, lo que incluye a los que se congregan en casas de culto, que pueden ser un blanco sumamente deseable”.

Simmons explicó que si bien todos nosotros experimentamos agravios en la vida, para las personas que tienen habilidades de afrontamiento insuficientes, esos agravios “llegan a dominar sus pensamientos, hasta que se ven saturados por ellos”.

“Los estudios muestran que en el año que precede al ataque, los tiradores activos experimentaron por lo general estresores múltiples, y cada uno de ellos mostró entre cuatro y cinco conductas preocupantes”, dijo Simmons.

Desafortunadamente, añadió Simmons, los estudios también han mostrado que cuando se observó conductas preocupantes, una de las respuestas más comunes de la gente en contacto con la persona de interés fue no hacer nada al respecto. Pero todos, incluidas las iglesias locales, pueden responder mejor, insistió.

Iglesias proactivas

¿Qué pueden hacer las iglesias locales para prevenir un ataque de violencia selectiva?

Según los agentes del FBI Steven B. Bennett y John P. Skillestad, todo comienza con el reconocimiento de que vivimos en un mundo donde pueden pasar cosas así. “No tengan una mentalidad de que ‘jamás sucederá aquí’”, dijo Skillestad, “porque podría suceder”.

Al mismo tiempo, los agentes aconsejaron a las iglesias locales que actúen de manera proactiva.

“No permitan que otra persona les dicte el plan de supervivencia”, les dijo Skillestad a los líderes adventistas. “Las iglesias deberían tener un plan, y ese plan debería ser flexible”.

Entre las muchas sugerencias prácticas, compartió cómo ocultarse, bloquear entradas, y cuándo y de qué manera llamar a las fuerzas del orden. También aconsejó cómo atender y actuar, en caso de ser necesario, para ayudar a otras personas angustiadas o heridas.

Las iglesias locales también deberían hacer uso de los recursos ya disponibles, lo que incluye el Servicio de Relaciones Comunitarias del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, dijeron los agentes. Esa dependencia ofrece programas periódicamente para ayudar a que las comunidades prevengan y respondan a crímenes de odio, protejan los lugares de adoración por medio de la educación y el diálogo y reduzcan los riesgos durante eventos públicos.

Es algo que podría ayudar a que las iglesias adventistas locales no solo se protejan sino también ayudarlos a acercarse a sus vecinos y amigos para trabajar juntos por un ambiente más seguro”, dijeron los líderes.

“La educación y el diálogo pueden hacer mucho para prevenir actos de odio y violencia”, dijeron.

Traducción de Marcos Paseggi

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