31 de enero de 2019 | Ciudad de Belice, Belice | Libna Stevens – DIA

Los días martes y jueves constituyen lo más sobresaliente de la semana para Melva Robinson. Eso se debe a que cada martes y jueves, durante los últimos tres años, ha estado cumpliendo su sueño de compartir su amor por los niños en Belice, su país natal. Melva Robinson ha sido capaz de proveer miles de alimentos a niños necesitados que estudian en seis escuelas primarias en el corazón de la ciudad de Belice, gracias al apoyo financiero fiel de miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en esa zona.

Niños estudiantes de varias escuelas primarias en la ciudad de Belice, Belice, saborean entre clases su almuerzo, en la “Cocina Alimenta a mis Ovejas” , el 18 de diciembre de 2018. Este comedor de beneficencia representa el sueño de toda su vida de Melva Johnson, una adventista del séptimo día que ha estado cocinando para los niños los martes y jueves de cada semana, desde el 2016. Imagen por Omar de la Fuente Jr.

Melva Robinson ya ha perdido la cuenta, pero calcula que ya ha preparado unas 15,000 comidas para los jóvenes estudiantes que han visitado su “Cocina Alimenta a mis Ovejas” durante el año escolar. Las escuelas cooperan con el comedor de beneficencia al identificar a los niños necesitados elegibles para las alimentaciones semanales.

Los niños llegan por turnos a tomar los alimentos consistentes en arroz, frijol y proteína vegetal, antes de regresar a sus clases vespertinas, explicó Melva Robinson. El comedor de beneficencia, el cual ocupa un local rentado, envía también alimentos a escuelas que se encuentran más alejadas, de tal manera que los niños no tengan que caminar desde muy lejos durante la hora del almuerzo.

“Me encanta trabajar en la cocina, porque fue siempre el sueño de mi vida ayudar a los niños necesitados”, dijo Melva Robinson.
Los dirigentes de la ciudad han elogiado la labor de Melva Robinson y de la Iglesia Adventista del Séptimo Día por el funcionamiento del único comedor de beneficencia de la denominación y uno de los cuatro que opera en el país.

Melva Robinson sirve un vaso de jugo a una de las docenas de niños de edad escolar que comen en la Cocina Alimenta a mis Ovejas que dirige cada martes y jueves en la ciudad de Belice, Belice. Imagen por Omar de la Fuente Jr.

A los 67 años de edad y con dos nietos, el proyecto cobró importancia para Melva Robinson. Aunque es todo un desafío mantener funcionando este comedor de beneficencia, se ha convertido en la parte más satisfactoria de su servicio el ver que se les sirve a los niños alimentos que a ellos les gustan.

Otros miembros de iglesia se apresuraron a ayudar a preparar los platillos, servirlos y mantener este comedor funcionando.

La mayor parte del apoyo monetario proviene de las iglesias locales en la zona de la ciudad de Belice, además de unas cuantas donaciones procedentes del sector privado. El promedio de gastos cada mes es aproximadamente de 600, dijo Melva Robinson.

George Joseph, miembro de la iglesia y voluntario en esta labor, dona cada mes fondos monetarios y tiempo a la Cocina Alimenta mis Ovejas. “Amo al Señor y amo a los niños que vienen a la Cocina”, dijo. Dios espera que hagamos su obra de predicar el evangelio y de ayudar a las personas en necesidad”.

Miembros de iglesia voluntarios preparan alimentos y atienden a los niños para asegurarse de que son alimentados en los días en que el comedor de beneficencia está abierto durante el año escolar. Imagen por Omar de la Fuente Jr.

El ayudar a las personas que sufren necesidad, especialmente a los más vulnerables, es la misión más importante de la Cocina Alimenta mis Ovejas, dijo Melva Robinson, y es una iniciativa que los miembros de iglesia han prometido continuar financiando.

Ellen Borland contribuyó para este informe

Traducción – Gloria A. Castrejón

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