Participantes en el Encuentro Ministerial para el Avance de la Libertad Religiosa en el Departamento de Estado en Washington D.C., el 24 de julio de 2018. Fotografía del Departamento de Estado/Dominio público

 

Dos defensores adventistas de la libertad religiosa estuvieron entre los invitados a participar en una histórica cumbre de libertad religiosa organizada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en Washington D.C. El evento, que comenzó el 24 de julio, fue el primero de su clase, y reunió a funcionarios de gobierno de unas ochenta naciones, junto con un grupo de diversidad internacional de líderes religiosos y organizaciones no gubernamentales. Juntos, los asistentes pasaron tres días escuchando relatos de primera mano sobre la persecución religiosa y explorando maneras de promover la libertad religiosa como un derecho humano básico.

El anfitrión del evento fue Mike Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos, quien dijo a los asistentes que “millones de personas de todas las religiones están sufriendo cada día” debido a la persecución religiosa, aunque la libertad religiosa –según se expresa en el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos– está entronizada en el derecho internacional. El vicepresidente de los Estados Unidos Mike Pence también se dirigió al grupo, expresando que, “trágicamente, un increíble 83 por ciento de la población mundial vive en naciones donde la libertad religiosa está amenazada o aún prohibida”.

El doctor Ganoune Diop, director de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa (PARL) de la Iglesia Adventista, y Dwayne Leslie, director asociado del PARL para asuntos legislativos, asistió al evento solo por invitación en nombre de la iglesia, y buscó ofrecer una perspectiva distintiva adventista de los desafíos actuales a la libertad religiosa.

“Los adventistas creemos que la libertad de conciencia –el derecho de creer o no creer– es un don de Dios para cada ser humano, y es un derecho que trasciende los intereses nacionales o políticos”, explicó Diop. Dijo que la iglesia celebra toda iniciativa que cree conciencia de los desafíos a la libertad religiosa, y que reúna y una a las personas alrededor del tema.

Los oradores durante el evento enfatizaron los focos de persecución en el mundo, desde los letales ataques a los cristianos en Nigeria, el duro trato de los musulmanes rohinyás en Birmania, y la violencia contra los yazidis en Irak.

Otros oradores dieron testimonios personales del devastador impacto de la persecución religiosa. Jacqueline Furnari, hija del pastor cristiano Andrew Brunson, que se encuentra actualmente en la cárcel en Turquía, habló con emotividad de la situación de su padre y de su inquebrantable fe. El pastor Brunson ha estado detenido desde octubre de 2016, acusado de apoyar un golpe político. Es una acusación que él rechaza.

Jamie Powell, esposa del misionero chino en prisión John Cao también habló, describiendo la salud deteriorada de su padre desde que fue arrestado en 2017. Cao está cumpliendo una sentencia en prisión de siete años en la China, después de haber sido detenido en la zona de frontera entre Birmania y China, donde estaba ayudando a construir escuelas cristianas.

Según Leslie, el evento –conocido como el Ministerial para el Avance de la Libertad Religiosa– buscó involucrar a los presentes para que enfrenten de manera más efectiva los desafíos a la libertad religiosa. Dijo que las sesiones paralelas durante los tres días del evento dieron oportunidad a la gente para que intercambie ideas y experiencias, y forme valiosas relaciones.

“Este Ministerial es digno de destacar, no solo porque reunió una gama tan amplia de personas, gobiernos y organizaciones para enfocarse en la libertad religiosa”, dijo Leslie. “Fue significativa porque señala un intento de los Estados Unidos por involucrarse con el tema a largo plazo, y por trabajar con otros para generar una acción a nivel global”.

El día final del evento se dio a conocer un documento, la “Declaración de Potomac”— donde se delinearon una serie de afirmaciones, incluida la declaración de que “toda persona tiene el derecho de tener cualquier religión o creencia, o ninguna, y de disfrutar de la libertad de cambiarse de religión”.

También se dio a conocer un Plan de Acción, que describió pasos concretos que los países pueden dar para proteger a las minorías religiosas vulnerables y responder a las violaciones a la libertad religiosa.

Sam Brownback, embajador general de libertad religiosa de los Estados Unidos, habló en el día de apertura del encuentro, y explicó por qué los Estados Unidos están dando prioridad al tema. “La falta de libertad religiosa en un lugar es una amenaza a la paz, la prosperidad y la estabilidad en todas partes”, dijo. “El derecho a la libertad religiosa, y la capacidad de vivir según los dictados del alma, está bajo ataque en el mundo. Esto tiene que cambiar”.

Durante más de cien años, la Iglesia Adventista ha trabajado con diversas organizaciones y gobiernos para defender y promover la libertad religiosa. “Nos asociamos con otros hasta el punto en que nuestros valores y objetivos coincidan, y ese enfoque influye sobre la decisión de asistir a esta cumbre de libertad religiosa y otros foros”, dijo Diop.

Traducción de Marcos Paseggi

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