El siguiente artículo es parte de una serie de informes desde la IV Conferencia Bíblica Internacional, llevada a cabo en Roma, Italia, del 11 al 21 de junio de 2018. El tema de esta conferencia en particular es la escatología, una palabra que significa literalmente “la enseñanza de las últimas cosas”, y describe el estudio de los eventos de los últimos días y temas asociados. — Los editores

En momentos en que cada vez más investigadores y líderes cristianos están abogando por la evolución teísta para explicar la creación, dos estudiosos que presentaron un trabajo en la IV Conferencia Bíblica Internacional dicen que los adventistas no pueden aceptar la evolución teísta a menos que anulen muchas de sus creencias fundamentales basadas en la Biblia. La evolución teísta, la creencia que Dios usó los procesos de la evolución para crear, implica creer al menos “en un relato de los orígenes que no concuerda con el registro bíblico de la historia”, dijo Timothy Standish, del Instituto de Investigaciones en Geociencia. También implica, añadió, introducir la presencia de la muerte antes del pecado, o al menos definir la muerte de manera diferente antes que después del pecado.

Por ello, “los adventistas no pueden adoptar la evolución teísta sin exhibir una marcada duplicidad e ingenuidad”, dijo Standish.

Greg A. King, profesor de la Universidad Adventista Southern, concordó con él. “Debido a las contradicciones insalvables entre la evolución teísta y las Escrituras […] y la manera profunda en que la evolución teísta alteraría o modificaría las doctrinas claves de la Biblia, parece estar claro que no hay punto medio entre la evolución teísta y la creación bíblica”.

No obstante, podemos preguntarnos: ¿Por qué muchos cristianos confesos no ven un conflicto entre la obra de un Dios Creador y la evolución? ¿Por qué están abrazando la evolución sin pensarlo demasiado? ¿Y por qué los adventistas no pueden aceptarla?

En la conferencia de Roma, estos dos estudiosos arrojaron algo de luz sobre el tema.

Muchas doctrinas afectadas

Ambos investigadores enfatizaron que aceptar la evolución teísta alteraría de manera sustancial muchas de las doctrinas adventistas que están basadas en la Biblia.

En primer lugar, creer en la evolución teísta afecta nuestra visión de las Escrituras, dijo King. Socava la autoridad misma de las Escrituras, que nos cuenta una historia de los orígenes que difiere de lo que propone la evolución. También afecta la doctrina de Dios: Según la Biblia, él creó por el poder de su palabra. “El Dios de la evolución teísta es una divinidad disminuida”, dijo King.

King también explicó de qué manera la evolución teísta afecta la doctrina de la salvación. “¿Por qué necesitan los humanos ser salvados, si simplemente están siguiendo el plan de Dios para alcanzar formas más elevadas de vida?” preguntó. “¿Y de qué necesitan ser salvados en primer lugar?”

En la evolución teísta, dijo King, los seres humanos también aparecen disminuidos. Ya no son la corona de la creación de Dios, sino tan solo meros seres que emergen al fin de un largo y lento proceso de desarrollo. “La doctrina bíblica del hombre se ve severamente alterada en semejante escenario”, dijo.

El sábado también se ve afectado, señaló, porque en la evolución teísta no existe la semana de la creación. El sábado deja de ser un recordatorio de la creación y se convierte en una invención humana. Y la evolución teísta afecta el matrimonio. Como el pacto matrimonial pierde el imprimátur divino, King cree que “la evolución teísta prepara el camino para algunas […] permutaciones no bíblicas del matrimonio”.

Por último, la idea general de la Tierra Nueva se ve afectada. King recordó a su audiencia que la evolución teísta “no tiene lugar para un mundo prístino original que no estaba contaminado por el pecado y la sombra de la muerte”. Por ello, dado que desde el comienzo no había un mundo perfecto y sin pecado, dijo, no hay necesidad de que Dios restaure su obra a la perfección prístina del principio.

El problema de la muerte

¿Cómo pueden los creyentes de la evolución teísta explicar la presencia de la muerte antes de que el pecado entrara al mundo? No pueden, dijo Standish, apoyando así la tesis de King, a menos que se cambie la definición de muerte.

Los adventistas del séptimo día entienden la muerte como un estado de plena inconsciencia, “la cesación de procesos fisiológicos”. Standish recordó a su audiencia que esa definición se basa en la doctrina bíblica del hombre. Según una de las creencias fundamentals, los seres humanos son, dijo, al citar la declaración oficial, “‘una unidad indivisible de cuerpo, mente y espíritu’, en lugar de una combinación de un cuerpo mortal y un alma inmortal que se separan al momento de la muerte”.

Standish explicó de qué manera la doctrina de la inmortalidad del alma en último término abre un camino para la presencia de la muerte antes de que entrara el pecado a este mundo. “Si la muerte es la separación del cuerpo mortal y el alma inmortal, solo puede existir después de que Dios comienza a crear almas inmortales y las coloca en cuerpos mortales”, explicó Standish. “Debido a ello, toda la muerte y el sufrimiento que llevó al primer ser humano, según lo ve la evolución teísta, no es lo mismo que la muerte de humanos que están conformados por un cuerpo mortal y un alma inmortal”.

Por ello, la enseñanza no bíblica de que hay dos clases de muerte “ayuda” para que algunos cristianos reconcilien las enseñanzas evolucionistas con el acto creador de Dios. Una vez que las perspectivas propias se apartan de la enseñanza bíblica sobre los seres humanos, es más fácil dejar de lado otras doctrinas basadas en la Biblia, enfatizaron los estudiosos.

Una palabra de advertencia

Para los adventistas, la imposibilidad de abrazar la evolución teísta sin renunciar a otras creencias bíblicas no es necesariamente una salvaguarda inviolable, destacó Standish. Al igual que en el caso de otras iglesias cristianas, el adventismo no está “inmune a la herejía de la evolución teísta”, dijo, y añadió que “es sumamente posible que esta iglesia pueda seguir el camino de otras […] y se aparte de la fe bíblica de abrazar algo completamente diferente”.

Para ilustrar este punto, Standish pintó un lóbrego panorama hipotético de cómo podría ser semejante escenario. “La iglesia [aplcaría] las preocupaciones de los que abrazan la fe bíblica por medio de declaraciones oficiales mientras que, al mismo tiempo, un pequeño grupo de académicos [promovería la evolución teísta] desde posiciones de privilegio”. Según Standish, los defensores de la evolución teísta finalmente alcanzarían puestos de mayor privilegio y adoctrinarían a una nueva generación. Al mismo tiempo, los laicos “mostrarían una mejor disposición de aceptar esa doctrina no bíblica”, dijo, y “los que desean conservar la fe [se hallarían] nadando contra la cambiante corriente donde pueden hacer escasos progresos”.

Pero no tiene que ser necesariamente así, reconoció Standish.

“Que esto suceda o no dependerá en gran medida de la decisión de los administradores de usar su capital político y autoridad eclesiástica para conservar y promover la doctrina bíblica de la creación”, concluyó.

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