Un voluntario de Newbold habla con migrantes en el campamento de Dunkirk, Francia. imágenes de Sharon Louise

9 de diciembre de 2015 | Kirsty Watkins, División Transeuropea y Adventist Review

Un grupo de diez personal viajaron en minibús del Colegio Terciario Newbold de Educación Superior para una visita «desgarradora, terrible y aleccionadora» a un campo de migrantes en Dunkirk, Francia, en momentos en que voluntarios adventistas expanden sus esfuerzos de hacer una diferencia en la crisis de migrantes de Europa.

Estudiantes de Newbold alimentan a los migrantes del campamento.

Siete estudiantes y tres miembros del personal efectuaron el viaje de dos horas por el Canal de la Mancha para distribuir alimentos, bolsas de dormir, prendas de vestir, toallas, mantas, artículos de higiene personal y otros artículos donados a algunos de los dos mil migrantes que viven en el campo.

Newbold, un colegio terciario adventista con campus en Bracknell, Inglaterra, coordinó el viaje con la rama francesa de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales.

Sharon Louise, una estudiante capellana de Newbold y estudiante voluntaria del viaje, dijo que «prácticamente rogó ir» desde el momento que escuchó que la institución quería trabajar con ADRA para ayudar a los migrantes.

«No podía dejar de pensar en toda esa gente que caminó por días, semanas o aun meses buscando seguridad», dijo Louise.

La joven describió la realidad del campamento como algo peor a cualquier cosa que pudiera expresar en palabras, y terminó pasando la mayor parte de su visita comunicándose por medio de fotografías.

«Pero una vez que nos sentamos silenciosos de regreso en el minibús para el largo viaje de regreso, pedí a cada persona que diera una sola palabra a manera de resumen», dijo. «Esto es todo lo que logramos decir: desgarrador, terrible, inhumano, mugriento, devastador, aleccionador, inaceptable, diverso, extremo, transformador».

El campamento de Dunkirk fue establecido con tan solo sesenta migrantes, pero actualmente tiene más de dos mil este invierno, en el que cientos de miles de personas irrumpen en Europa provenientes de países asolados por la guerra tales como Siria, Irak y Afganistán. Adventistas de diversas partes de Europa han estado ayudando a los migrantes con alimentos, ropas y abrigo, mientras los líderes europeos luchan por responder al más grande influjo de migrantes en el continente desde la Segunda Guerra Mundial.

Alastair, Agbaje, capellán de Newbold y organizador del viaje a Dunkirk, dijo que se reunió con una joven familia de Irak que había llegado al campamento dos semanas antes.

Alastair Agbaje, capellán de Newbold, con algunos de los productos que donaron a los migrantes.

«La tienda de ellos fue erigida en un charco de barro y agua, y tenían un niñito de 2 años con las manos congeladas», dijo. «A pesar de ello, la familia se mostraba muy amable y conservaban la esperanza, a pesar de la terrible situación. Este escenario, y la situación en muchas otras tiendas que visitamos, me quebrantó el corazón».

Agbaje, quien es director de servicios comunitarios de la División Transeuropea de la Iglesia Adventista, dijo que los límites nacionales no son barreras para la compasión.

«Nuestro propósito fue llegar de maneras prácticas a un grupo de personas que necesitan alimento, ropa y diversos artículos en forma urgente», dijo. «El campamento está casi literalmente en nuestra puerta […], y esto fue una gran motivación en términos de nuestra decisión de ayudar».

Agbaje dijo que se sintió animado por el número de donaciones recibidas por gente que los apoya».

«Cuando mi vecino escuchó que viajaría al campamento, donó artículos por 300 dólares, lo que incluyó bolsas de dormir, ropa impermeable y frutas, y ha prometido brindar ayuda adicional la próxima vez que vayamos», dijo. «Esto me hace ver que la comunidad está ansiosa de participar».

Traducción de Marcos Paseggi

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